Ser dueño de una unidad otorga derechos exclusivos, pero también impone deberes frente al edificio y a los demás habitantes. El uso de lo propio no puede comprometer la seguridad, salubridad ni tranquilidad del conjunto.
Cuidar la unidad sin afectar al edificio
El propietario debe conservar su unidad, cumplir el reglamento y no realizar actividades que alteren la seguridad o generen molestias prohibidas. Si una instalación propia provoca daños, corresponde detener la causa, permitir el diagnóstico y asumir lo que resulte según origen, reglamento y prueba técnica.
También debe permitir el acceso cuando sea necesario revisar o reparar elementos comunes, con coordinación previa salvo una emergencia real.
Expensas y datos de contacto
El pago de expensas sostiene la conservación, los servicios y las obligaciones del consorcio. La falta de uso de un servicio común no elimina por sí sola la obligación. Además, mantener domicilio y contactos actualizados evita notificaciones fallidas y demoras frente a urgencias.
- Pagar en los plazos informados.
- Comunicar cambios de titularidad o domicilio.
- Informar pérdidas, filtraciones o riesgos de inmediato.
- Respetar reglas de obras, mudanzas y uso de espacios.
Propietario e inquilino
El contrato de alquiler distribuye obligaciones entre las partes, pero frente al consorcio el titular mantiene responsabilidades propias. Es recomendable que propietario e inquilino acuerden quién recibe comunicaciones y cómo escalar una emergencia, sin confundir esa coordinación con las obligaciones legales de cada uno.
LISTA DE CONTROL
Para llevar a la práctica
- Leer reglamento y normas internas.
- Mantener instalaciones propias en condiciones.
- Actualizar contactos ante la administración.
- Documentar daños y avisos con fecha.
